Stardust
"No puedes cruzar el muro. Nadie cruza el muro"
jueves, 16 de septiembre de 2010
viernes, 10 de septiembre de 2010
Jack London
The Road. Pictures
But the whistle sounded. The page was done. We sprang to our feet and strung out alongside the track. There she came, coughing and spluttering up the grade, the headlight turning night into day and silhouetting us in sharp relief. The engine passed us, and we were all running with the train, some boarding on the side-ladders, others "springing" the side-doors of empty box-cars and climbing in. I caught a flat-car loaded with mixed lumber and crawled away into a comfortable nook. I lay on my back with a newspaper under my head for a pillow. Above me the stars were winking and wheeling in squadrons back and forth as the train rounded the curves, and watching them I fell asleep. The day was done—one day of all my days. To-morrow would be another day, and I was young.
But the whistle sounded. The page was done. We sprang to our feet and strung out alongside the track. There she came, coughing and spluttering up the grade, the headlight turning night into day and silhouetting us in sharp relief. The engine passed us, and we were all running with the train, some boarding on the side-ladders, others "springing" the side-doors of empty box-cars and climbing in. I caught a flat-car loaded with mixed lumber and crawled away into a comfortable nook. I lay on my back with a newspaper under my head for a pillow. Above me the stars were winking and wheeling in squadrons back and forth as the train rounded the curves, and watching them I fell asleep. The day was done—one day of all my days. To-morrow would be another day, and I was young.
viernes, 30 de octubre de 2009
Ryszard Kapuscinski
Los cínicos no sirven para este oficio
Antes, los periodistas eran un grupo muy reducido, se les valoraba. Ahora el mundo de los medios de comunicación ha cambiado radicalmente. La revolución tecnológica ha creado una nueva clase de periodista. En Estados Unidos les llaman media worker. Los periodistas al estilo clásico son ahora una minoría. La mayoría no sabe ni escribir, en sentido profesional, claro. Este tipo de periodistas no tiene problemas éticos ni profesionales, ya no se hace preguntas. Antes, ser periodista era una manera de vivir, una profesión para toda la vida, una razón para vivir, una identidad. Ahora la mayoría de estos media workers cambian constantemente de trabajo; durante un tiempo hacen de periodistas, luego trabajan en otro oficio, luego en una emisora de radio... No se identifican con su profesión.
(Pregunta a un maestro: ¿Y qué hacer cuando esa razón para vivir se encuentra con la realidad de que los medios no quieren periodistas?)
Antes, los periodistas eran un grupo muy reducido, se les valoraba. Ahora el mundo de los medios de comunicación ha cambiado radicalmente. La revolución tecnológica ha creado una nueva clase de periodista. En Estados Unidos les llaman media worker. Los periodistas al estilo clásico son ahora una minoría. La mayoría no sabe ni escribir, en sentido profesional, claro. Este tipo de periodistas no tiene problemas éticos ni profesionales, ya no se hace preguntas. Antes, ser periodista era una manera de vivir, una profesión para toda la vida, una razón para vivir, una identidad. Ahora la mayoría de estos media workers cambian constantemente de trabajo; durante un tiempo hacen de periodistas, luego trabajan en otro oficio, luego en una emisora de radio... No se identifican con su profesión.
(Pregunta a un maestro: ¿Y qué hacer cuando esa razón para vivir se encuentra con la realidad de que los medios no quieren periodistas?)
lunes, 26 de octubre de 2009
Anjel Lertxundi
Azkenaz beste
Larru-mintza dardaratu zitzaion Norari, eta sekulako ziztada sentitu zuen bihotzaren erdian: norbait ari zitzaiola sentitzen zuen, bihotza eskuetan hartu, eta oihal baten moduan urratzen. Ez zen lehendabiziko aldia, gaia ateratzen zuten bakoitzean gertatzen zitzaion-eta gauza bera. Alabak ez zuen inolaz ere bere egoera irentsi nahi, ez zuen onartzen inork argitu ez zion kondena hura, ezin sinetsi zuen mendez mende ibiliko zenik. "Hilko naiz noizbait, hilko naiz noizbait, hilko naiz noizbait...", entzun nahi izaten zion zaldi-trostari, eta heriotzaren esperantza hori zuen bizitza herratu hartan lasaitasun-iturri bakar.
Larru-mintza dardaratu zitzaion Norari, eta sekulako ziztada sentitu zuen bihotzaren erdian: norbait ari zitzaiola sentitzen zuen, bihotza eskuetan hartu, eta oihal baten moduan urratzen. Ez zen lehendabiziko aldia, gaia ateratzen zuten bakoitzean gertatzen zitzaion-eta gauza bera. Alabak ez zuen inolaz ere bere egoera irentsi nahi, ez zuen onartzen inork argitu ez zion kondena hura, ezin sinetsi zuen mendez mende ibiliko zenik. "Hilko naiz noizbait, hilko naiz noizbait, hilko naiz noizbait...", entzun nahi izaten zion zaldi-trostari, eta heriotzaren esperantza hori zuen bizitza herratu hartan lasaitasun-iturri bakar.
viernes, 23 de octubre de 2009
Paul Auster
El palacio de la luna
Menciono todo esto para darle una idea de lo que fue para mí: Tesla no era un cualquiera, y cuando vino a construir su torre en Shoreham, yo no podía creer la suerte que había tenido. Ahí estaba el gran hombre en persona, viniendo a mi pueblo todas las semanas. Iba a verle bajar del tren, pensando que tal vez aprendería algo mirándole, que simplemente por acercarme a él me contagiaría de su brillantez, como si fuera una enfermedad que se pega. Nunca tuve el valor de hablarle, pero eso no importaba. Me inspiraba el saber que estaba allí, el saber que podía verle cuando quisiera. Una vez, nuestros ojos se encontraron y sentí que veía a través de mí, como si yo no existiera. Fue un momento increíble. Noté que su mirada atravesaba mis ojos y salía por la parte de atrás de mi cabeza, abrasando mi cerebro y convirtiéndolo en un montón de cenizas. Por primera vez en mi vida comprendí que no era nada, absolutamente nada. No, no me disgustó como usted podría creer. Me dejó aturdido al principio, pero una vez que se me pasó el susto, me sentí vigorizado, como si hubiera conseguido sobrevivir a mi propia muerte. No, no es eso, no exactamente. Yo sólo tenía diecisiete años, era poco más que un niño. Cuando los ojos de Tesla me atravesaron, probé por primera vez el sabor de la muerte. Eso se aproxima más a lo que quiero decir. Noté en la boca el sabor de la mortalidad y en ese momento comprendí que no viviría eternamente. Se tarda mucho en aprender eso, pero cuando finalmente lo aprendes, todo cambia en tu interior, ya nunca vuelves a ser el mismo. Yo tenía diecisiete años y de pronto, sin la menor sombra de duda, comprendí que mi vida era mía, que me pertenecía a mi y a nadie más.
Menciono todo esto para darle una idea de lo que fue para mí: Tesla no era un cualquiera, y cuando vino a construir su torre en Shoreham, yo no podía creer la suerte que había tenido. Ahí estaba el gran hombre en persona, viniendo a mi pueblo todas las semanas. Iba a verle bajar del tren, pensando que tal vez aprendería algo mirándole, que simplemente por acercarme a él me contagiaría de su brillantez, como si fuera una enfermedad que se pega. Nunca tuve el valor de hablarle, pero eso no importaba. Me inspiraba el saber que estaba allí, el saber que podía verle cuando quisiera. Una vez, nuestros ojos se encontraron y sentí que veía a través de mí, como si yo no existiera. Fue un momento increíble. Noté que su mirada atravesaba mis ojos y salía por la parte de atrás de mi cabeza, abrasando mi cerebro y convirtiéndolo en un montón de cenizas. Por primera vez en mi vida comprendí que no era nada, absolutamente nada. No, no me disgustó como usted podría creer. Me dejó aturdido al principio, pero una vez que se me pasó el susto, me sentí vigorizado, como si hubiera conseguido sobrevivir a mi propia muerte. No, no es eso, no exactamente. Yo sólo tenía diecisiete años, era poco más que un niño. Cuando los ojos de Tesla me atravesaron, probé por primera vez el sabor de la muerte. Eso se aproxima más a lo que quiero decir. Noté en la boca el sabor de la mortalidad y en ese momento comprendí que no viviría eternamente. Se tarda mucho en aprender eso, pero cuando finalmente lo aprendes, todo cambia en tu interior, ya nunca vuelves a ser el mismo. Yo tenía diecisiete años y de pronto, sin la menor sombra de duda, comprendí que mi vida era mía, que me pertenecía a mi y a nadie más.
jueves, 22 de octubre de 2009
Gustavo Adolfo Bécquer
Rima LXXIII
...
Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil rüidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:
—¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
...
...
Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil rüidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:
—¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
...
miércoles, 21 de octubre de 2009
Federico García Lorca
Gacela del niño muerto
Todas las tardes en Granada,
todas las tardes se muere un niño.
Todas las tardes el agua se sienta
a conversar con sus amigos.
Los muertos llevan alas de musgo.
El viento nublado y el viento limpio
son dos faisanes que vuelan por las torres
y el día es un muchacho herido.
No quedaba en el aire ni una brizna de alondra
cuando yo te encontré por las grutas del vino.
No quedaba en la tierra ni una miga de nube
cuando te ahogabas por el río.
Un gigante de agua cayó sobre los montes
y el valle fue rodando con perros y con lirios.
Tu cuerpo, con la sombra violeta de mis manos,
era, muerto en la orilla, un arcángel de frío.
(A Imanol y a Paul)
todas las tardes se muere un niño.
Todas las tardes el agua se sienta
a conversar con sus amigos.
Los muertos llevan alas de musgo.
El viento nublado y el viento limpio
son dos faisanes que vuelan por las torres
y el día es un muchacho herido.
No quedaba en el aire ni una brizna de alondra
cuando yo te encontré por las grutas del vino.
No quedaba en la tierra ni una miga de nube
cuando te ahogabas por el río.
Un gigante de agua cayó sobre los montes
y el valle fue rodando con perros y con lirios.
Tu cuerpo, con la sombra violeta de mis manos,
era, muerto en la orilla, un arcángel de frío.
(A Imanol y a Paul)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
